top of page
Buscar

La Granada


Recuperándome en Apaseo el Alto,, Guanajuato, después de una operación de hernia. El procedimiento fue realizado por un amigo de la infancia que se convirtió en cirujano.


Y mientras estoy aquí, siendo cuidado en el pueblo donde pasé tanto de mi infancia, aprecio algo que puede sonar simple al principio.


Pomegranates, también conocidas como granadas.


El Apaseo de huertas, árboles frutales, riego, memoria familiar y tierra que todavía produce. Cuando yo estaba creciendo, las huertas estaban por todos lados. Eran parte del paisaje y parte de la identidad del pueblo.


Incluso ahora, después de décadas de nuevas casas, calles y construcción, me sorprende cuántas huertas todavía permanecen. Algunas están a unas cuantas cuadras de donde me estoy recuperando. Ves bardas, portones, casas, y de repente ahí están: las huertas.


Uno de los grandes frutos de este pueblo es la granada.


La granada única.


No simplemente la agarras y te la comes rápido. Tienes que abrirla…y bajar el ritmo.


Tienes que atravesar la cáscara gruesa, y luego adentro hay cientos de pequeños arilos rojos, cada uno cargando jugo, semilla, dulzura, acidez, color y textura.


Es una fruta que te hace poner atención.


El sabor es difícil de describir en una sola palabra. Puede ser dulce, pero no dulce plano. Tiene brillo. Tiene un poco de acidez. Despierta la boca. Se siente fresca, casi festiva, pero también terrosa porque viene de un árbol que se tomó su tiempo.


Y luego está la parte que casi se me había olvidado: la granada no solamente es hermosa, también nutre.


Esos pequeños arilos rojos llevan fibra, vitamina C, potasio, folato y antioxidantes. Es mucha nutrición guardada en algo tan pequeño.


Los arilos te dan algo que el jugo no te da completamente: la fibra de la fruta misma. Y hay algo muy adecuado en eso también. La fruta entera te pide bajar el ritmo, abrirla, separarla y recibirla poco a poco.


Lo que me llama la atención no es solamente la nutrición.


Es la paciencia detrás de ella.


Un árbol de granada no produce con prisa. Toma tiempo para establecerse. Toma temporadas. Toma poda, agua, tierra, sol, cuidado y cosecha.


La fruta misma crece lentamente, desde la flor hasta convertirse en fruto completo, durante meses.


Para cuando abres una granada, no estás solamente abriendo una fruta. Estás abriendo la evidencia del tiempo.


Tal vez por eso la estoy notando ahora. Me estoy recuperando, y mi cuerpo también me está pidiendo paciencia. Sin prisa. Sin forzar. Solo cuidado, tiempo y la evidencia lenta de la sanación.


Me encuentro pensando en esto mientras me recupero en las primeras horas de la mañana.


Un pueblo, tierra, manos, memoria…legado.


Puede haber una familia, un pequeño productor, una huerta, un camión, un mercado y un largo recorrido antes de que esa fruta llegue a la cocina de alguien.


Y aquí estoy, en una pinche bata de hospital, orgulloso y con los pies en la tierra porque Apaseo, pueblo de mi infancia, tiene presencia y voz a través de su granada.


My Auténtico Self™

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


bottom of page