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Tláloc

Si alguna vez vienes a la casa, quizá me preguntes por él.


—¿Quién es?


—Es Tláloc.


Él vino conmigo desde Tzintzuntzan, Michoacán.


O quizá debería decirlo de otra manera… yo regresé con él.


No fue exactamente que yo lo encontrara.


Tal vez él me encontró a mí.


Había algo en él que me hacía detenerme. Ese día no iba con la intención de comprar nada. Pero seguía regresando a verlo, hasta que finalmente entendí que iba a hacer el viaje hacia el norte conmigo.


Así que, durante más de 2,200 millas, Tláloc viajó en la parte trasera de la SUV mientras yo manejaba desde el centro de México hasta mi hogar en Michigan.


Ahora está de pie, al borde del bosque, donde comienza nuestro terreno arbolado.


Cada mañana lo vemos, y cada mañana me recuerda, en silencio, a mi querido México. A nuestra casa y terreno en Guanajuato. A la familia. A nuestra historia. A otro ritmo de vivir.

A esa parte de mí que siempre está presente.


A veces pensamos que somos nosotros quienes decidimos qué se viene a casa con nosotros.


En el caso de Tláloc… ya no estoy tan seguro.


My Auténtico Self™

 
 
 

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