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Dejando Que Respire El Plan

Actualizado: hace 6 días


Hace unos días, la realidad me dio una buena sacudida.


Se me ponchó una llanta en México mientras todavía me estaba recuperando de una cirugía de hernia. No podía cambiarla yo mismo porque ahorita no debo cargar, agacharme ni hacer esfuerzo. Al mismo tiempo, todavía tenía responsabilidades con una propiedad, decisiones que tomar y un viaje largo de regreso a Estados Unidos en algún momento cercano.


Mi plan era salir el próximo sábado.


Ese era el plan en mi cabeza: avanzar lo más posible, regresar y seguir atendiendo la siguiente lista de responsabilidades que me esperaba.


Esa parte viene de muy atrás.


Parte de eso viene de mi crianza hispana. Aprendí desde temprano a resolver, a buscarle, a ayudar a mis padres, a cargar responsabilidad y a seguir adelante. Hay fortaleza en eso. Me hizo ingenioso, capaz y dispuesto a entrarle a lo que se tuviera que atender.


Pero esa fortaleza también tiene otro lado.


A veces planeo de manera unilateral. Pienso de manera unilateral. Construyo toda la estrategia en mi cabeza y empiezo a moverme como si el plan ya estuviera decidido. El matrimonio me ha ayudado a ver eso. El liderazgo también.


Cuando hablé con mi esposa, ella me escuchó y me dijo, en esencia: “No te apresures. Todavía estás en recuperación. Puedo pedirle ayuda a un amigo nuestro. Ellos tienen experiencia con lanchas y motos acuáticas.”


Esa conversación cambió la presión que yo mismo me había impuesto.


Las prioridades no desaparecieron. La propiedad seguía importando. El viaje seguía importando. Mi recuperación seguía importando. Pero la historia alrededor de todo eso cambió.


No tenía que forzar todo a través de una sola versión del plan. Podía traer el plan a la relación y dejar que mejorara.


Podía ponerlo a prueba. Podía reconocer mi tendencia a cargar todo yo solo. Podía permitir que mi esposa fuera una aliada en la decisión, en lugar de simplemente informarle después de que yo ya había decidido.


Después de esa conversación, caminé la propiedad con mis jeans favoritos.


Pequeños placeres.


Nuestro hijo llamó para preguntar sobre cómo manejar remotamente la cámara 360, porque podía verme caminando por la propiedad. La sugerencia de mi esposa me dio espacio para ir entrando poco a poco a la salida, en lugar de apresurarla.


Todavía tengo prioridades. Simplemente las estoy cargando de otra manera.


Eso es algo que el liderazgo me sigue enseñando.


A veces el problema no es que nos falte disciplina. A veces el problema es que aplicamos demasiada disciplina a un plan que necesita respirar.


El liderazgo no siempre es seguir empujando. A veces es hablar el plan con alguien de confianza, permitir que esa persona te ayude a ver la carga con más claridad y estar dispuesto a replantear el siguiente paso.


Eso no es debilidad.


Eso es liderazgo con realidad, alianza y cambio incluidos.


My Auténtico Self™


(Visit my website for the English version.)

 
 
 

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