Ser Antes Que Ser Útil
- Gustavo Lira
- 22 jul
- 2 min de lectura

Una de las cosas más significativas que he aprendido en los últimos años es que necesito ser antes de volverme útil.
Ahora suena sencillo, pero me tomó mucho tiempo darme cuenta. Como a muchos de nosotros que crecimos en familias hispanas, desde pequeños nos enseñaron a ayudar, a contribuir, a poner de nuestra parte y a estar atentos a lo que hacía falta. Uno no llegaba a un lugar simplemente para sentarse. Uno acomodaba las sillas, ayudaba con la comida, traducía, llevaba a alguien a su casa, pagaba la cuenta o encontraba alguna otra manera de ser útil.
Hay mucho amor en todo eso, y jamás quisiera perderlo. Pero con el tiempo empecé a notar que podía entrar a un lugar ya buscando qué podía hacer antes siquiera de haberme permitido simplemente estar.
Ese descubrimiento aparece con frecuencia en mis acompañamientos. Podemos estar hablando de una decisión difícil, de una responsabilidad familiar o de algo que está ocurriendo en el trabajo y, poco a poco, la conversación baja de ritmo lo suficiente como para darnos cuenta de cuánto de la vida de una persona se ha construido alrededor de ser quien resuelve las cosas.
Es la persona en la que todos confían. Sabe qué hacer, anticipa lo que viene, resuelve problemas, carga responsabilidades y mantiene las cosas en marcha. Gran parte de lo que ha construido quizá exista precisamente gracias a esas cualidades.
Entonces empezamos a preguntarnos, con curiosidad, qué sucede cuando por un momento nadie necesita nada de esa persona.
¿Puede simplemente disfrutar el momento, o enseguida empieza a buscar otra responsabilidad? ¿Puede alguien cuidar de ella sin que su primer impulso sea devolver el favor? ¿Puede estar con las personas que ama sin sentirse, silenciosamente, responsable de la experiencia de todos los demás?
Reconozco esas preguntas porque me reconozco en ellas. Sé lo que se siente estar más cómodo cuando estoy contribuyendo, y también sé ahora que no tengo que dejar de ser generoso, confiable o responsable para vivir de una manera diferente.
Todavía puedo ayudar, hacerme presente y asumir las responsabilidades que realmente me corresponden. Lo que ya no creo es que tenga que volverme útil antes de sentir que pertenezco.
Ese ha sido uno de los cambios más silenciosos, pero también más significativos, de mi vida. Ser útil es algo que ofrezco. No es el precio de mi existencia.
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