Liderazgo Después Del Silbatazo
- Gustavo Lira
- 20 jul
- 1 min de lectura

Ayer vi la Final de la Copa del Mundo con mi compadre, y fue un partidazo.
España se llevó la victoria.
España tuvo paciencia. Controló la posesión del balón durante más del 60% del partido y siguió creando oportunidades hasta que finalmente encontró el gol.
Un solo gol fue suficiente.
Pero lo que más se me quedó grabado fue lo que ocurrió después del silbatazo final.
Messi estaba ahí, con lágrimas en los ojos, quizás sintiendo el peso de un recorrido extraordinario que llegaba a su último partido mundialista. Otro jugador argentino discutía con un jugador español, resistiéndose a la realidad del momento, alimentado por todo lo que ambos equipos se habían dicho durante la semana. El entrenador de Argentina permanecía en silencio, con la mano sobre la boca, con la expresión de un líder repasando cada decisión tomada antes y durante el partido.
Y luego estaba España. Pura alegría.
Todos estaban viviendo el mismo momento. Sin embargo, cada uno tenía una relación completamente distinta con él.
Eso también ocurre en nuestras vidas.
Un ascenso se lo dan a otra persona. Un cliente elige a otra empresa. O decide que ya no quiere trabajar con nosotros. Un plan no resulta como esperábamos.
La realidad no siempre nos corresponde elegirla, por más, o por menos, esfuerzo que hayamos hecho.
Pero la relación que desarrollamos con esa realidad sí sigue siendo una elección. Nuestra elección. Nuestro ejercicio de soberanía.
Quienes somos no se revela únicamente mientras se está jugando el partido.
Se revela con mayor claridad después del silbatazo final.
My Auténtico Self™




Comentarios